yacía
en su silla
de arcilla
y decía
o hacía
poesía
sencilla.
Luego,
en la orilla
vacía
se asía
y esperaba en la silla
la astilla
de cerilla.
¿Qué hacía
en su corazón de maravilla
la poesía
que sentía
y sucedía?
Pues sentía
estupor
y clamor
del desamor
y hedor
de su pudor,
vergüenza de su calor
y rubor
del sudor,
temor
de su principal olor
para su dador
Entonces,
tuvo que desfallecer
y su hacer
perecer,
desmerecer
su ser
y proceder
sin saber
a fenecer
Observaba
su mirada
que extraviada
se quedaba
y denodada
sollozaba
y sollozaba
Y pensaba
que apuñalaba
cuando abrazaba,
y asesinaba
cuando soñaba,
y reflejaba
a no ser nada
y si miraba
insultaba
era nada.
Y sin hadas
sosegadas
sollozada
y sollozada
se quedaba.
(Joel Cáceres)
en su silla
de arcilla
y decía
o hacía
poesía
sencilla.
Luego,
en la orilla
vacía
se asía
y esperaba en la silla
la astilla
de cerilla.
¿Qué hacía
en su corazón de maravilla
la poesía
que sentía
y sucedía?
Pues sentía
estupor
y clamor
del desamor
y hedor
de su pudor,
vergüenza de su calor
y rubor
del sudor,
temor
de su principal olor
para su dador
Entonces,
tuvo que desfallecer
y su hacer
perecer,
desmerecer
su ser
y proceder
sin saber
a fenecer
Observaba
su mirada
que extraviada
se quedaba
y denodada
sollozaba
y sollozaba
Y pensaba
que apuñalaba
cuando abrazaba,
y asesinaba
cuando soñaba,
y reflejaba
a no ser nada
y si miraba
insultaba
era nada.
Y sin hadas
sosegadas
sollozada
y sollozada
se quedaba.
(Joel Cáceres)






0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada