jueves 11 de septiembre de 2008

Lobo de montaña


Rodeado de verduscas montañas
espero donde el tiempo es insustancial,
un camino solitario y enlodado
nos lleva al anacoretismo,
al autodescubrimiento.

Pues entre memorias oxidadas,
como el metal que se incrusta en mi piel,
se deslizan imágenes utópicas
de un tiempo que ya no existe
y de sentimientos enterrados en lo mas profundo,
como el metal que se incrusta en mi piel.

El lobo de la montaña renace,
se regenera y aprende,
sus heridas ya no sangran
(o al menos eso cree).

Corre lobo, no te detengas,
entre estas montañas,
lejos de la urbe,
lejos del ruido,
lejos de ti…

Corre lobo, no pares,
y cuando llegue el momento
cierra tu mandíbula
para acabar con la raíz de tus debilidades.

Ojo por ojo,
dolor por dolor,
lágrima por lagrima y
sangre por sangre.


(Bryan Kabsther)