Corre loco... corre loco… corre loco de mierda!... GOOOOOOL!!!. Algo así fue mi comportamiento luego del gol de Johan Fano (con gran ayuda del Loco Vargas) a la selección argentina en el minuto 93. Y es que es inevitable gritar un gol como ese, comenzando por el hecho de ver a un Juan Vargas (que debería haber estado totalmente cansado para ese minuto) correr desde metros atrás de la media cancha, lidiar cuerpo a cuerpo con un defensa argentino (si es que no era volante… la verdad esos tecnicismos no los manejo), hacerlo a un lado, y dar el pase a Fano, para que este, de manera gatuna, se tire a patear la bola con el uñero. Definitivamente, un señor gol.
Pero a pesar de la alegría del gol, no me gusta la idea de subirme al carro de aquellos que gritan Perú campeón o Perú al mundial (o el cliché… Si se puede), especialmente por que para ser sincero con uno mismo y con los demás, sigo teniendo ese mismo desinterés en el fútbol peruano (claro, ganado en base no solo a la desastrosa campaña realizada por la selección, si no a lo aburrido que es ver un partido de la liga nacional).
Y ese desinterés sincero, se ve reflejado en el hecho de que el partido básicamente lo vi por obligación, ya que ese día era el cumpleaños de mi primo, y todo el mundo mas que celebrar el cumpleaños de mi primo, estaba ahí reunido para ver en familia a la selección blanquirroja… yo quería chupar, y si para esto tenia que zurrarme un partido de la selección, pues venga.
Cuando comenzó el partido me di con la sorpresa (ya que no había visto el partido Perú-Venezuela) de que la formación estaba integrada por nombres nuevos (claro, no contábamos con los “grandes” ya que se encontraban vetados, y el que no se encontraba vetado, estaba suspendido), por lo que dije en primer plano, “que loco, quien es Zambrano?, quien es Chávez?”.
Los primeros minutos me dieron mala espina ya que vi a un equipo argentino presionando con fuerza, un equipo que al parecer no se encontraba desconcentrado por el incidente en el Hotel Marriot (demonios… si les hubieran robado los chimpunes hubiera sido la voz… fácil terminaban jugando con las Súper Reno con agarre max), pero conforme fue transcurriendo el partido, vi a una defensa peruana que no solo marcaba a Messi de a tres, sino que también hacia lo mismo con Agüero, con Riquelme, era una defensa peruana que en verdad estaba funcionando (claro con sus tarugadas de vez en cuando, como buena defensa peruana).
Luego comencé a ver a una delantera conformada no por un delantero de cabeza (especialmente no uno que se arregla el pelo de rato en rato, y que corre cuidando que nadie le vaya a tocar sus cada vez menos valoradas piernas), si no por dos, y un medio campo, que armaba ataques claros (comenzando que ya no jugaban solo dos mediocampistas, si no los cuatro), y que a la vez desembocaban en posibilidades de gol que hacían que mi vaso de whisky se tambaleara sin necesidad de estar ebrio.
El partido se volvió vibrante, era un lucha ardua en el medio campo, y eran gritos de GOOOL, suprimidos por una mentada de madre gracias al gran arquero de la selección albiceleste (y en la continua falta de efectividad). Hasta que llego el gol argentino y todo ese vibratto en mi vaso se calmo ya que dije… “la de siempre… jugamos bien… pero perdimos”.
Luego, justo cuando el partido ya había terminado, un Juan Vargas, sacando la bola de la línea y así evitando que el partido termine, da un pase, y comienza a correr. Se la devuelven y sigue corriendo, uno veía la jugada y el reloj, el partido ya estaba sobre tiempo. El loco seguía corriendo, esta vez al lado de un jugador argentino, cuerpo a cuerpo, uno se decía a si mismo “loco vicioso de mierda… siempre la cagas por querer hacerla solo”, y de repente me cierran la boca, el loco se safa con un empujón del defensa y corre hacia el lado del área, centra y Fano (cuya actitud como delantero había sido la precisa… esa de jode que jode que jode) estira la pierna y lo demás es historia y gritos ya conocidos.
Muy bien ahora, me toca reconocer ciertas cosas con respecto a la selección:
- El “nuevo” equipo jugo bien, por primera vez veía a una selección de figuritas que no se caracterizaban por el nombre en la parte trasera de su camiseta, si no por ser un equipo, que se entendía y que entendieron la dinámica de cómo jugarle a un equipo argentino basado en jugadores individualistas como Messi y Agüero (gracias Paraguay).
- Si hay que ser un poco positivos, tendría que decir que, Argentina se la llevo fácil (así como nosotros nos la llevamos fácil en el partido con Paraguay).
Y también tengo que reconocer otras cosas:
- La selección peruana suele tener un complejo de “David”, contra los gigantes se crece y si no les gana, les saca un empate con sabor a victoria (trillada frase ya que en el deporte solo hay dos posiciones, el perdedor y el ganador, un empate significa que ninguno gano ni perdió, y pues las victorias morales no nos dan puntos). Así que, si no me subo al trolebús de los optimistas, no es porque crea que este equipo esta en la misma situación que el anterior, si no porque para poder criticarlo, creo que hace falta verlo en el transcurso de lo que queda de las eliminatorias, y en base a eso, elaborar una calificación.
- Seguimos teniendo el problema de la efectividad. A argentina de las pocas jugadas peligrosas que tuvo le basto una, la mas peligrosa, para meternos un gol. La selección tuvo oportunidades claras, no solo para goles, si no para la creación de jugadas peligrosas, pero los goles no se hicieron realidad no solo por la intervención oportuna del guardameta, si no por esa falta de efectividad, porque si esa pelota se hubiera pateado con mas fuerza y precisión, se pudo haber gritado un gol antes que los argentinos.
- A manera Macro, pensar que un empate en casa, nos pone cada vez mas cerca al mundial (recuerden que nos encontramos novenos en la tabla y estamos ya casi a la mitad del ruedo) es demasiado infantil. Pero eso no significa que ya no hay que jugar, al contrario, como dice mi madre “si ya tienes el no, porque no buscas el si”, en español, si ya sabes que no vas a poder ir al mundial, porque no jugar con mas ganas, para mejorar al equipo que se esta formando y así para cuando lleguen las siguientes eliminatorias ( y a menos la plazo, la Copa América) no buscar recién al “equipo”, si no ya contar con un grupo humano listo para dar lo mejor de si.
En la humilde opinión de este ignaro del futbol, el partido con argentina demostró algo (que es lo que le repito a muchas personas cuando creen que la vida y sus problemas son mas difíciles que amarrarse las zapatillas borracho), NO ES TAN DIFICIL. Pues veremos como va la selección, por el momento, sigo prefiriendo los partidos de Póker que el futbol peruano, pero el próximo partido de la selección, corriendo el riesgo de que me digan “YA TE SUBISTE AL CARRO”, lo veré… con fines analíticos (que bueeeena).
PS: PERU CAMPEON I y II se encuentran en el blog http://gotaenlanota.blogspot.com , y no han sido publicados previamente en Sorbos, Colillas y Letras debido al desinterés total del moderador y amigo Fred Borbor, por las burdas opiniones deportivas de alguien que solo va a la cancha de fulbito para tomar el tiempo de las pichangas y recolectar las apuestas.
Pero a pesar de la alegría del gol, no me gusta la idea de subirme al carro de aquellos que gritan Perú campeón o Perú al mundial (o el cliché… Si se puede), especialmente por que para ser sincero con uno mismo y con los demás, sigo teniendo ese mismo desinterés en el fútbol peruano (claro, ganado en base no solo a la desastrosa campaña realizada por la selección, si no a lo aburrido que es ver un partido de la liga nacional).
Y ese desinterés sincero, se ve reflejado en el hecho de que el partido básicamente lo vi por obligación, ya que ese día era el cumpleaños de mi primo, y todo el mundo mas que celebrar el cumpleaños de mi primo, estaba ahí reunido para ver en familia a la selección blanquirroja… yo quería chupar, y si para esto tenia que zurrarme un partido de la selección, pues venga.
Cuando comenzó el partido me di con la sorpresa (ya que no había visto el partido Perú-Venezuela) de que la formación estaba integrada por nombres nuevos (claro, no contábamos con los “grandes” ya que se encontraban vetados, y el que no se encontraba vetado, estaba suspendido), por lo que dije en primer plano, “que loco, quien es Zambrano?, quien es Chávez?”.
Los primeros minutos me dieron mala espina ya que vi a un equipo argentino presionando con fuerza, un equipo que al parecer no se encontraba desconcentrado por el incidente en el Hotel Marriot (demonios… si les hubieran robado los chimpunes hubiera sido la voz… fácil terminaban jugando con las Súper Reno con agarre max), pero conforme fue transcurriendo el partido, vi a una defensa peruana que no solo marcaba a Messi de a tres, sino que también hacia lo mismo con Agüero, con Riquelme, era una defensa peruana que en verdad estaba funcionando (claro con sus tarugadas de vez en cuando, como buena defensa peruana).
Luego comencé a ver a una delantera conformada no por un delantero de cabeza (especialmente no uno que se arregla el pelo de rato en rato, y que corre cuidando que nadie le vaya a tocar sus cada vez menos valoradas piernas), si no por dos, y un medio campo, que armaba ataques claros (comenzando que ya no jugaban solo dos mediocampistas, si no los cuatro), y que a la vez desembocaban en posibilidades de gol que hacían que mi vaso de whisky se tambaleara sin necesidad de estar ebrio.
El partido se volvió vibrante, era un lucha ardua en el medio campo, y eran gritos de GOOOL, suprimidos por una mentada de madre gracias al gran arquero de la selección albiceleste (y en la continua falta de efectividad). Hasta que llego el gol argentino y todo ese vibratto en mi vaso se calmo ya que dije… “la de siempre… jugamos bien… pero perdimos”.
Luego, justo cuando el partido ya había terminado, un Juan Vargas, sacando la bola de la línea y así evitando que el partido termine, da un pase, y comienza a correr. Se la devuelven y sigue corriendo, uno veía la jugada y el reloj, el partido ya estaba sobre tiempo. El loco seguía corriendo, esta vez al lado de un jugador argentino, cuerpo a cuerpo, uno se decía a si mismo “loco vicioso de mierda… siempre la cagas por querer hacerla solo”, y de repente me cierran la boca, el loco se safa con un empujón del defensa y corre hacia el lado del área, centra y Fano (cuya actitud como delantero había sido la precisa… esa de jode que jode que jode) estira la pierna y lo demás es historia y gritos ya conocidos.
Muy bien ahora, me toca reconocer ciertas cosas con respecto a la selección:
- El “nuevo” equipo jugo bien, por primera vez veía a una selección de figuritas que no se caracterizaban por el nombre en la parte trasera de su camiseta, si no por ser un equipo, que se entendía y que entendieron la dinámica de cómo jugarle a un equipo argentino basado en jugadores individualistas como Messi y Agüero (gracias Paraguay).
- Si hay que ser un poco positivos, tendría que decir que, Argentina se la llevo fácil (así como nosotros nos la llevamos fácil en el partido con Paraguay).
Y también tengo que reconocer otras cosas:
- La selección peruana suele tener un complejo de “David”, contra los gigantes se crece y si no les gana, les saca un empate con sabor a victoria (trillada frase ya que en el deporte solo hay dos posiciones, el perdedor y el ganador, un empate significa que ninguno gano ni perdió, y pues las victorias morales no nos dan puntos). Así que, si no me subo al trolebús de los optimistas, no es porque crea que este equipo esta en la misma situación que el anterior, si no porque para poder criticarlo, creo que hace falta verlo en el transcurso de lo que queda de las eliminatorias, y en base a eso, elaborar una calificación.
- Seguimos teniendo el problema de la efectividad. A argentina de las pocas jugadas peligrosas que tuvo le basto una, la mas peligrosa, para meternos un gol. La selección tuvo oportunidades claras, no solo para goles, si no para la creación de jugadas peligrosas, pero los goles no se hicieron realidad no solo por la intervención oportuna del guardameta, si no por esa falta de efectividad, porque si esa pelota se hubiera pateado con mas fuerza y precisión, se pudo haber gritado un gol antes que los argentinos.
- A manera Macro, pensar que un empate en casa, nos pone cada vez mas cerca al mundial (recuerden que nos encontramos novenos en la tabla y estamos ya casi a la mitad del ruedo) es demasiado infantil. Pero eso no significa que ya no hay que jugar, al contrario, como dice mi madre “si ya tienes el no, porque no buscas el si”, en español, si ya sabes que no vas a poder ir al mundial, porque no jugar con mas ganas, para mejorar al equipo que se esta formando y así para cuando lleguen las siguientes eliminatorias ( y a menos la plazo, la Copa América) no buscar recién al “equipo”, si no ya contar con un grupo humano listo para dar lo mejor de si.
En la humilde opinión de este ignaro del futbol, el partido con argentina demostró algo (que es lo que le repito a muchas personas cuando creen que la vida y sus problemas son mas difíciles que amarrarse las zapatillas borracho), NO ES TAN DIFICIL. Pues veremos como va la selección, por el momento, sigo prefiriendo los partidos de Póker que el futbol peruano, pero el próximo partido de la selección, corriendo el riesgo de que me digan “YA TE SUBISTE AL CARRO”, lo veré… con fines analíticos (que bueeeena).
PS: PERU CAMPEON I y II se encuentran en el blog http://gotaenlanota.blogspot.com , y no han sido publicados previamente en Sorbos, Colillas y Letras debido al desinterés total del moderador y amigo Fred Borbor, por las burdas opiniones deportivas de alguien que solo va a la cancha de fulbito para tomar el tiempo de las pichangas y recolectar las apuestas.
(Bryan Kabsther)






1 comentarios:
HOLAS
ES MUY INTERRESANTE LO K PONEN
PERO TENGO UNA PREGUNTA EN ESPECIAL
BRYAN KABSTHER JAJAJ
TE PUEDO HACER UNA PREGUNTA
HIJO DE KIEN SOS POR K NO TE CONOSCO Y PS LO MAS SEGURO K SEAMOS PARIENTES PERO TENGO CURIOSIDAD ME DICES
BUENO UN BESOTE A TODOS BYEEEEEEEEE
:)MAR
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