miércoles 5 de noviembre de 2008

NO ME ODIES

No creo que no seas la indicada para mi, pero necesito este momento para sentirme libre.

Admiro tu valor, esa capacidad para detenerme y preguntarme eso que los hombres por costumbre machista debemos preguntar. Venero tu habilidad para decirme “te quiero” sin sentirte avergonzada, adoro el modo en que me arrinconas con un simple “te amo imbecil” y me haces cambiar de tema intempestivamente.

¿Excusas para decirte no?, probablemente no las tengo, aunque se que crees que las tengo.

¿Mi pasado amoroso doloroso?, ya dejo de ser una excusa hace mucho tiempo, pero no he de negar que si es un porcentaje del porqué huyo de relacionarme con alguien (inclusive tan imperfectamente perfecta como tú).

¿Mi situación económica?, probablemente sería una buena excusa, pero ya veo que en verdad a ti te importa un rábano. No te interesa saber si puedo llevarte al cine, comprarte canchita (si la más cara del Perú, esa que te cuesta diez soles para dos personas, pero que al lado de tu casa te cuesta tres soles el kilo) y dejarte en la puerta de tu casa; para eso esta el DVD. No te interesa saber si te puedo sacar a comer a un buen restaurante para luego terminar la velada en un hotel respetable. Te basta con mi habilidad para cocinar con lo que tenga a la mano y mi casa a ciertas horas, en ciertos días.

¿Miedo a que me hagas daño? Se que lo harías, porque eso hacemos, y créeme, yo también te haría daño, no se si adrede, pero heridas tendrías. Por el momento solo se causar daños colaterales con mi conducta, así que ¿miedo a salir herido?, miedo a herirte sonaría más lógico, sabiendo que no mereces terminar herida siendo como eres, pero la vida no esta hecha de merecimientos (si no imagina lo chévere que sería), tan solo tenemos lo que buscamos y lo que podemos obtener. No hay premios kármicos, todo es causa y efecto en el sentido más estricto de la palabra. No obtenemos bonos por ser niños buenos… en tu caso niña buena (aunque buena no eres del todo, como dije antes, eres perfectamente imperfecta).

¿Miedo a tener el status de enamorado de nuevo? Sabes que no creo necesario ese titulo “nobiliario” para ser feliz con alguien (créeme… bueno es algo que ya te conté). Podría ser feliz sabiendo que me quieres y sabiendo que tu sabes lo mucho que te quiero (ridículo, lo se). No me interesa presentarte a mis amigos, familia y colegas como “mi enamorada”, “mi flaca”, “mi costilla” y todos esos apelativos estúpidos que odio tanto: mi amor (si… ríete mucho Fred… ya lo se), mi vida, mi cielo, mi osita, mi bebe y… ya se me acabo la memoria cursi/emotiva. Y si para ti fuera importante decir todo lo anterior, pues, me decepcionarías un poco (aunque si se que los apelativos puestos líneas mas atrás te causan tanto asco como a mí), pero… creo que no tendría problemas, en fin lo mío no es un dogma, si no mas bien una idea… personal (y quien sabe, como toda idea, esta también es susceptible de modificarse y eso esta probado científicamente… al menos por este pechito).

Así que ¿razones para decirte no?, aparentemente no las hay, pero mas importante ¿razones por las cuales no debería pedirte YO, que seas mi enamorada?, aparente no las hay tampoco.
Pero creo que al inicio de la carta empecé con una frase (es tan difícil guardar coherencia y seguir la cadencia cuando hablo de ti) que resume mi respuesta. Y es que si, necesito esta libertad. La libertad de no hacerte daño. Me importa un carajo si tu lo haces (solo necesitas decirme ¡vete a la mierda Bryan!... ¡no quiero volver a verte! Para herirme, un poquito… pero vamos mujer, es una herida)

Libertad para no compartir mi situación económica contigo… que estúpido suena eso ¿no?... creo que esto no tiene mucho que ver.

Libertad para no tener un status emocional. La verdad no sabes como disfruto no sentirme emocionalmente atado a alguien. Tu conoces los clichés: “tengo que llamar a mi flaca”, “no… mi flaca me esta esperando”, “te he dicho que no cojuda… tengo enamorada (bueno… pero esta es la última vez, de ahí no nos hablamos ¿OK?... maldita bitch…jajaja). Y si te tengo que ser sincero, me tomo tiempo adaptarme a esto, pero una vez asimilado… ya no sabes como vivir sin el (o al menos eso crees).

Podría seguir sacando excusas, aunque dije que no las hay creo, de nuevo, es difícil mantener la coherencia cuando hablo de ti. Podría seguir sacando excusas para no decir “Putamare… Te amo y me cago por estar contigo… también”. Pero el meollo es que ese “aparentemente” significa que a “prima facie” no tengo motivos, pero en un nuevo análisis profundo de la primera línea de esta carta, deducimos que si los hay (discúlpame… sabes que no puedo evitar ser jodido, incluso en situaciones como esta)

Necesito un momento para sentirme libre y esa libertad implica no tener la tensión de llevar una relación seria con alguien (demonios, si ya sé, me pierdo de mucho). Disculpa que te lo diga de esta manera (y por este medio), pero quiero estar solo, necesito estar solo (aunque hace poco le dije a alguien que buscaba novia y que me agregara a su cofradía del santo casamentero… obviamente fue una broma).

Espero que luego de leer esta carta (y cuando nos veamos), las cosas no sean diferentes (excepto por el hecho ya aclarado… claro está). Me haría muy feliz, y me fumaría un troncho solo para elevar esa felicidad. Sin embargo, si las cosas se tornan… diferentes (como desastrosamente preveo, luego de leer las idioteces que escribo), espero… que te jodas por cojuda… ¡no mentira! (sigo sin evitar ser tan imbecil en situaciones como estas), tan solo espero que me entiendas, no te puedo pedir que me sonrías y decirte “seamos amigos, abrázame”, porque se lo incomodo que podría ser.

Así que bajo esa misma lógica, no te pido que me dibujes una sonrisa cada vez que me veas, hey, méntame la madre si lo deseas. Pero solo te pido que me comprendas.

Bueno, no me queda más que terminar esta carta diciendo… “no creo que no seas la indicada para mi… pero necesito este momento para sentirme libre”.

Bryan
(El idiota que prefiere estar solo a estar con alguien tan imperfectamente perfecta como tu)
Bryan Kabsther