jueves 27 de noviembre de 2008

FOBIA



¿A qué le tememos?
Tememos a los fantasmas, a la oscuridad
Tememos a los monstruos en el closet
Tenemos miedo a Dios y a Satanás

Tememos a la electricidad y al fuego
Tememos a la sangre
Tenemos miedo a perder el juego.

Tememos a las serpientes y a las arañas
Tememos al ruido de una bala
Tenemos miedo al mañana

Tememos a la vida y a la muerte
Tememos a la altura
Tenemos miedo a la verdad, a ser concientes

Tememos al mundo y a su final
Tememos a la velocidad
Tenemos miedo a cualquier expresión del mal

Miedos válidos, sinceros… reales.

Pero olvidamos temerle a la peor de las fobias
Miramos por encima de nuestra frente
Buscando demonios o movimiento en las ollas
Sin darnos cuenta que la oscuridad mas lúgubre esta en nuestra mente.

Olvidamos nuestros secretos más profundos
Aquellos placeres prohibidos o contraproducentes
Olvidamos que en cada uno de nosotros
Habita una sombra, muy por debajo de nuestro subconsciente

Cierra los ojos ante la oscuridad que se arrastra en nuestra mente
Grita por aquello en lo que te puedes transformar
Llora por aquello que niegas con orgulloso cinismo
Tiembla ante aquello que no puedes olvidar
Olvida a lo que temes comúnmente
Y témete a ti mismo…

Bryan Kabsther
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domingo 9 de noviembre de 2008

Pura Ficción


Doña Julia va al psicólogo un día, su hijo no está nada bien en el colegio y a ella nada le alarma más que su retoño no le haga caso, Buenas días `Doctor´, dice esperando alguna frase gentil del `Doctor´, Buen día señora, responde, aunque no es un buen día para él, el psicólogo tiene un dolor de estómago terrible que aún no puede aliviar como se merece y que probablemente lo llevará al baño por un largo rato, pero ya es muy tarde, ya le sonrió a doña Julia y le tendió la mano, ahora se dispone a escuchar…

El problema `Doctor´ es con mi hijo, él tiene 12 años y no me hace caso, ha cambiado mucho conmigo, ya no me obedece y todo el día me tiene renegando. Sus notas están bajísimas, no estudia y prefiere jugar en la calle en lugar de devorarse los libros como se dice, yo voy a sacar a mi hijo del colegio sí o sí, ese colegio es una porquería, han pasado ya tres bimestres y mi hijo sigue con sus ceros y sus rojos en la libreta, cuando estaba en primaria era otra cosa, nunca fue muy bueno en las notas, pero por lo menos los profesores se preocupaban más por él. La vez pasada me encontré con el subdirector en el mercado y le dije todo lo que pensaba, porque yo soy muy sincera… ah eso sí, digo las cosas de frente, Eso se nota a leguas, se dice el psicólogo, y fácil que la ha cagado en más de una ocasión por ser tan sincera doña…piensa.

El colegio se trataba de una porquería de colegio en realidad como decía la doña, la podredumbre se iniciaba desde la cabeza y se expandía cual malaria perniciosa por todos los rincones de dicha institución, profesores, personal administrativo, estudiantes ni que decir, hasta el pobre conserje que también hacia las veces de barrendero, mandadero, chupamedias, chasqui y guachimán, todo por el mismo sueldo, el cual ni siquiera justificaba una sola de las funciones que él desempeñaba.

La doña había tenido a su hijo por más de 9 años en ese colegio porque le tenía un gran aprecio a la directora pues su hija mayor fue alumna suya y porque tenía un plus de esos que la doña no pasaría inadvertidamente, se trata pues de una institución con bases firmes de arraigado cristianismo católico recalcitrante que harían que cualquier Papa muerto se ensalce en su nicho por el buen trabajo hecho por ellos y la historia en los corazones de estos, como llamarlos… devotos de su fe y su teoría de la humanidad.

Este colegio tenía como política institucional pulverizar a cualquier ente que osase contradecir a su máxima autoridad: la directora, aún por más que esta no tenga ni la moral, ni el conocimiento, ni la audacia, ni la vocación, ni la inteligencia suficiente para comprender que la educación no solo es decir amén a sus designios, designios dicho sea de paso empapados de una cucufatería digna de la lima colonial. El sub-director del cual la doña habla, es el primogénito de la ilustre dama que acabamos de mencionar, como se debe de suponer, este bienhechor docente heredó las más viles artimañas de su religiosa madre y le agregó las suyas propias, sin embargo se trataba de un “hijito de mamá” que para sobrevivir había aprendido a hacer todo lo que ella muy amablemente le recomendaba, no obstante este tan carismático personaje se vengaba, seguramente de todos los años de agobio constante de su amada madre, robando el dinero de la pensión y jaraneándose a escondidas con toda madre de familia, soltera, en vías de divorcio, abandonada por su pareja o falta de afecto que estuviera dispuesta a subirse a su deportivo (deportivo que había sido costeado por su madre obviamente)

La doña prosiguió con su catarsis, Le dije que su colegio era una porquería porque no se preocupa en mi hijo, además nadie me ha llamado para avisarme lo mal que está, si yo fuera el profesor le llamaría para informarle que su hijo no esta estudiando no es cierto, le advertí claramente que no estaba dispuesta a que mi hijo llevase algún curso en el verano, no, eso sí que no, esa es responsabilidad suya le grité, así es que usted ve como me soluciona esto, mala suerte la suya de encontrarme en el mercado, esto último se lo dijo de manera reflexiva y sarcástica la doña.

Tremendo escándalo habrá armado esta tía, jaja pobre sub, lo cagaron, piensa a escondidas el psicólogo olvidándose por un instante de hilarante burla su penosa situación.

Ahora lo que más me molestó de ese hecho `Doctor´ es que el subdirector corrió donde su mamá a quejarse, y esta agarró a mi hijo en la formación del día siguiente, claro, porque yo me lo encontré el jueves de la semana pasada y el viernes ocurrió lo que le cuento. Lo sacó al frente y le hizo pasar tremenda vergüenza frente a todos sus amigos recriminándole porque se quejaba de su colegio. Eso me enojó bastante, pobre mi bebé no sabía de lo que hablaba la vieja esa, y encima lo amenazaron a la próxima con bajarle los pantalones en la formación y darle de correazos (así acostumbran a disciplinar a los alumnos allí)

El psicólogo interrumpe el monólogo de la doña para mostrar su indignación, Pero señora, eso es antipedagógico y humillante, cómo los padres de familia pueden permitir esa forma de disciplina tan arcaica y obsoleta?

Si pues, por eso lo voy a sacar de ese colegio, nadie más que yo puedo castigar a mi hijo, ni su padre, habrase visto!!. Lo cierto es que ese día llegó a casa y me culpó de todo lo que había pasado, y se volvió más rebelde, ya no quiere ni asistir a la catequesis, eso si fue el colmo, yo le exigí que vaya y él me decía que eso era una porquería y que le aburrían los jueguitos que hacían allí, imagínese!!! Allí yo me alteré, la palabra de dios no es una ninguna porquería le dije y le mande un cocacho, es que estaba enojada `Doctor´, porque déjeme decirle que yo soy muy creyente y la palabra de dios nos dice que tenemos que tratar bien a nuestros hijos pero que también debemos reprenderlos (aquí la señora alza el brazo y lo baja furibundamente sobre la palma de la otra mano como quien incrusta un machete en un pedazo de tronco), porquería son esos dibujos satánicos que haces y las notas que me traes, le dije.

Que tales “reprendidas” le dará al pobre chibolo, piensa el psicólogo que a estas alturas está más concentrado en controlar los espasmos que torturan su pobre estómago y deseando que haya algún terremoto o algún grito de incendio para salir corriendo de la habitación.

Ay, pero este chiquito no me ha gozado bien, incluso su misma hermana le cuenta como la castigaba yo años atrás cuando ella se atrevía a esconderme los exámenes, recuerdo una vez cuando ella estaba en cuarto o quinto de secundaria y nunca llegaban las notas de los exámenes a la casa y yo le preguntaba si ya le habían entregado los exámenes, ella me decía, no mami, nada aún, pero yo sabía que algo me estaba ocultando, usted sabe, las madres tenemos esa intuición que nunca falla (sí nunca falla y si falla nunca lo aceptan de igual manera) así es que fui al colegio a quejarme y a preguntar por las notas, el profesor me dijo que ya les había entregado a todos los alumnos las notas. Al regresar a mi casa, la esperé como si nada hubiera pasado, me saludó y yo le dije que se bañara mientras le servía su comida, ella se fue a la ducha y yo detrás de ella, ya para esto había comprado un “san martín”, la sorprendí en la ducha y le pregunté nuevamente, hija no te han entregado todavía los exámenes, no mamá, me respondió; sabe `Doctor´ yo puedo aguantar un cero, pero no soporto la mentira, en la Biblia dice No Mentiras y la Biblia es la palabra del Señor, así es que le reventé la espalda a punto de los sanmartinazos, luego de pegarle me sentí un poco mal, porque creo que se me pasó la mano, ya que perdió un diente por culpa de los golpes, pero santo remedio eh… a partir de esa fecha nunca más me ocultó absolutamente nada.

El psicólogo tenía el rostro compungido en parte por tremenda historia y en parte por el gruñir de sus tripas, Mierda! esta vieja es una desquiciada y como habla, quiero cagar carajo!! Porque no se calla!!!

Yo no se si es la adolescencia que ya le pegó a mi hijito, pero me preocupa `Doctor´, me preocupa, a veces yo creo que su cambio se debió a que en una ocasión él me vió en la cama con mi esposo acostados (la doña se ruboriza como toda señora de buenas costumbres y ferviente catolicismo que se respete cuando hablan de sexo)

El psicólogo al ver tan conmovedora escena del rostro enrojecido y los sudores pudorosos se olvida por un momento de su propio padecer y decide aplacar esos calores y aligerarlos para bienestar de la doña, La sexualidad es totalmente normal señora no se preocupe y el sexo en el matrimonio es una forma de mostrar el amor que uno siente por la otra persona…

Bueno si no? Tiene razón, pero no dejo de sentirme culpable por ese hecho, mi bebé entró sin avisar, es que todos dormimos en una misma habitación y no pudo evitarlo, mi esposo le habló, no se que le habrá dicho, cuando se lo pregunté me dijo que eso era cosas de hombres y que a mí no me interesaba. Yo creo que a partir de ese hecho él está más rebelde conmigo, mire, yo todos los días me voy a la iglesia en las tardes y a mi regreso no lo encuentro en casa o lo encuentro viendo televisión, pero no haciendo su tarea ni estudiando, siempre tengo que decirle, oye estudia, has la tarea, alista tus cosas y el siempre me responde, ya mamá, ahorita lo hago, espérate un rato… ya estoy cansada de hablarle, le entra por una oreja y le sale por la otra, no me entiende por nada del mundo, a veces tengo que meterle un correazo o un jalón de orejas para que me haga caso, pero no vaya a creer que yo le pego siempre ah, no, solo cuando ya me cansa.

La doña siguió hablando por más de media hora sobre sus fracasados intentos de hacer que su hijo le hiciera caso y que pusiera más empeño en sus estudios y que sobre todo se convenciera que era inaceptable la temprana renuncia que pretendía hacer a la tan ferviente fe e imprescindible catolicismo que la familia mantenía desde tiempos inmemoriales y que tan bien cumplían en la práctica.

Pero el psicólogo tenía su propio calvario, su vía crucis, su padecimiento y este no era ni espiritual ni tenía que ver con algún conflicto de fe, las entrañas necesitan ser evacuadas y desechar las sustancias poco importantes de su organismo, quería cagar como nunca antes lo había deseado, pero la doña no paraba de hablar y a él no se le ocurría ninguna forma elegante como para decirle que de una vez se calle y se espere un buen rato para que tenga tiempo de meterse el cague más placentero que alguna vez haya acontecido en su historia de evacuaciones.

Milagrosamente el celular de la doña retumbó en su bolsillo y el psicólogo vió en esta una hermosa ocasión de lanzarse a correr al baño, Bendita sea la tecnología, se decía y saboreaba el instante en que la doña buscaba su celular para contestarlo, Ay que cargoso, quien será, mejor le voy a colgar nomás, en que estábamos?, le pregunta al psicólogo, Quizás sea importante señora, conteste nomás, le decía a la doña, mientras creaba mil y un injurias hacia la desfachatez de la señora, por favor conteste, conteste!!!! No `Doctor´, me parecería una falta de respeto hacia usted, No se preocupe señora, por el amor de dios conteste nomás!!!, le decía este con un semblante lastimado por las torceduras de panza que tenía pero aún con la suficiente y bien fingida educación que le había permitido ocultar tan bien sus verdaderos deseos.

La doña contestó el celular por la insistencia del psicólogo y este se enrumbó al baño como alma que lleva el diablo explicando antes que regresaría en un segundo a la doña. Su demora no duró un segundo sino le tomó 20 minutos, los cuales el psicólogo disfrutó como pocas cosas disfrutó en su vida y apenas alcanzaron para cumplir con todos los requisitos que el ritual de las evacuaciones merece.

Así pues el psicólogo regresó más aliviado y doña Julia prosiguió como si nada hubiera pasado. Debemos ser agradecidos que estas historias solo sean solo una invención y no encontremos en la realidad colegios tan insanos, directoras tan intransigentes, sub-directores tan canallas, doñas tan religiosas, tan maltratadoras y tan habladoras y psicólogos tan cobardes que no puedan decir que no son `Doctores´ sino psicólogos y que sobre todo, no teman decir que tienen ganas de cagar y que se les espere para poder realizar una mejor labor. Agradezcámoslo.


Hector R. Ccahua
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miércoles 5 de noviembre de 2008

NO ME ODIES

No creo que no seas la indicada para mi, pero necesito este momento para sentirme libre.

Admiro tu valor, esa capacidad para detenerme y preguntarme eso que los hombres por costumbre machista debemos preguntar. Venero tu habilidad para decirme “te quiero” sin sentirte avergonzada, adoro el modo en que me arrinconas con un simple “te amo imbecil” y me haces cambiar de tema intempestivamente.

¿Excusas para decirte no?, probablemente no las tengo, aunque se que crees que las tengo.

¿Mi pasado amoroso doloroso?, ya dejo de ser una excusa hace mucho tiempo, pero no he de negar que si es un porcentaje del porqué huyo de relacionarme con alguien (inclusive tan imperfectamente perfecta como tú).

¿Mi situación económica?, probablemente sería una buena excusa, pero ya veo que en verdad a ti te importa un rábano. No te interesa saber si puedo llevarte al cine, comprarte canchita (si la más cara del Perú, esa que te cuesta diez soles para dos personas, pero que al lado de tu casa te cuesta tres soles el kilo) y dejarte en la puerta de tu casa; para eso esta el DVD. No te interesa saber si te puedo sacar a comer a un buen restaurante para luego terminar la velada en un hotel respetable. Te basta con mi habilidad para cocinar con lo que tenga a la mano y mi casa a ciertas horas, en ciertos días.

¿Miedo a que me hagas daño? Se que lo harías, porque eso hacemos, y créeme, yo también te haría daño, no se si adrede, pero heridas tendrías. Por el momento solo se causar daños colaterales con mi conducta, así que ¿miedo a salir herido?, miedo a herirte sonaría más lógico, sabiendo que no mereces terminar herida siendo como eres, pero la vida no esta hecha de merecimientos (si no imagina lo chévere que sería), tan solo tenemos lo que buscamos y lo que podemos obtener. No hay premios kármicos, todo es causa y efecto en el sentido más estricto de la palabra. No obtenemos bonos por ser niños buenos… en tu caso niña buena (aunque buena no eres del todo, como dije antes, eres perfectamente imperfecta).

¿Miedo a tener el status de enamorado de nuevo? Sabes que no creo necesario ese titulo “nobiliario” para ser feliz con alguien (créeme… bueno es algo que ya te conté). Podría ser feliz sabiendo que me quieres y sabiendo que tu sabes lo mucho que te quiero (ridículo, lo se). No me interesa presentarte a mis amigos, familia y colegas como “mi enamorada”, “mi flaca”, “mi costilla” y todos esos apelativos estúpidos que odio tanto: mi amor (si… ríete mucho Fred… ya lo se), mi vida, mi cielo, mi osita, mi bebe y… ya se me acabo la memoria cursi/emotiva. Y si para ti fuera importante decir todo lo anterior, pues, me decepcionarías un poco (aunque si se que los apelativos puestos líneas mas atrás te causan tanto asco como a mí), pero… creo que no tendría problemas, en fin lo mío no es un dogma, si no mas bien una idea… personal (y quien sabe, como toda idea, esta también es susceptible de modificarse y eso esta probado científicamente… al menos por este pechito).

Así que ¿razones para decirte no?, aparentemente no las hay, pero mas importante ¿razones por las cuales no debería pedirte YO, que seas mi enamorada?, aparente no las hay tampoco.
Pero creo que al inicio de la carta empecé con una frase (es tan difícil guardar coherencia y seguir la cadencia cuando hablo de ti) que resume mi respuesta. Y es que si, necesito esta libertad. La libertad de no hacerte daño. Me importa un carajo si tu lo haces (solo necesitas decirme ¡vete a la mierda Bryan!... ¡no quiero volver a verte! Para herirme, un poquito… pero vamos mujer, es una herida)

Libertad para no compartir mi situación económica contigo… que estúpido suena eso ¿no?... creo que esto no tiene mucho que ver.

Libertad para no tener un status emocional. La verdad no sabes como disfruto no sentirme emocionalmente atado a alguien. Tu conoces los clichés: “tengo que llamar a mi flaca”, “no… mi flaca me esta esperando”, “te he dicho que no cojuda… tengo enamorada (bueno… pero esta es la última vez, de ahí no nos hablamos ¿OK?... maldita bitch…jajaja). Y si te tengo que ser sincero, me tomo tiempo adaptarme a esto, pero una vez asimilado… ya no sabes como vivir sin el (o al menos eso crees).

Podría seguir sacando excusas, aunque dije que no las hay creo, de nuevo, es difícil mantener la coherencia cuando hablo de ti. Podría seguir sacando excusas para no decir “Putamare… Te amo y me cago por estar contigo… también”. Pero el meollo es que ese “aparentemente” significa que a “prima facie” no tengo motivos, pero en un nuevo análisis profundo de la primera línea de esta carta, deducimos que si los hay (discúlpame… sabes que no puedo evitar ser jodido, incluso en situaciones como esta)

Necesito un momento para sentirme libre y esa libertad implica no tener la tensión de llevar una relación seria con alguien (demonios, si ya sé, me pierdo de mucho). Disculpa que te lo diga de esta manera (y por este medio), pero quiero estar solo, necesito estar solo (aunque hace poco le dije a alguien que buscaba novia y que me agregara a su cofradía del santo casamentero… obviamente fue una broma).

Espero que luego de leer esta carta (y cuando nos veamos), las cosas no sean diferentes (excepto por el hecho ya aclarado… claro está). Me haría muy feliz, y me fumaría un troncho solo para elevar esa felicidad. Sin embargo, si las cosas se tornan… diferentes (como desastrosamente preveo, luego de leer las idioteces que escribo), espero… que te jodas por cojuda… ¡no mentira! (sigo sin evitar ser tan imbecil en situaciones como estas), tan solo espero que me entiendas, no te puedo pedir que me sonrías y decirte “seamos amigos, abrázame”, porque se lo incomodo que podría ser.

Así que bajo esa misma lógica, no te pido que me dibujes una sonrisa cada vez que me veas, hey, méntame la madre si lo deseas. Pero solo te pido que me comprendas.

Bueno, no me queda más que terminar esta carta diciendo… “no creo que no seas la indicada para mi… pero necesito este momento para sentirme libre”.

Bryan
(El idiota que prefiere estar solo a estar con alguien tan imperfectamente perfecta como tu)
Bryan Kabsther
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¡SALVE LA DIOSA!




"Sorbos, Colillas y Letras" rinde tributo y culto a la Diosa peruana por exelencia: YMA SUMAC.

Celebramos tu vida.
Celebramos tu talento
celebramos tu genialidad



Queremos volver a verte.
Queremos volver a tenerte.
Pero sobre todo
queremos volver a escucharte



Porque siempre serás eternamente
la genialidad humanizada,
la extraña creación inca...
LA DIOSA PERUANA POR EXELENCIA

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martes 4 de noviembre de 2008

ES LA EVOLUCIÓN... NENA



Juniet: Entra.
Roberto: ¿No hay nadie no?
Juniet: No, apúrate pues.
Roberto: ¿Segura no?
Juniet: Carajo… si no quieres mejor dime que no quieres y listo.
Roberto: ¡No!, si quiero… solo preguntaba, ya he tenido un roche por ser arrecho…
Juniet: No hay nadie que nos moleste, no te preocupes (le sonríe con pasividad).
Roberto: Bueno… (se acerca y la besa).

Ambos entraron besándose, Juniet cerró la puerta con el pie mientras Roberto la llevaba a la escalera sin despegarse de sus labios.

Juniet: ven… (Lo toma de la mano y lo lleva por la escalera hasta su habitación)

Ya en su habitación Juniet lo empujó a su cama, mientras se reía le quitó el polo y observó el tatuaje en el pecho de Roberto.

Juniet: Mmmm que bonito... ¿qué significa?
Roberto: Una promesa.
Juniet: (Mira sus ojos mientras sus manos bajan hacia su entrepierna, observa su hebilla) ¿Y esto qué significa?
Roberto: Es una hebilla… (Se ríe).
Juniet: Yo se lo que significa… esto quiere decir… auto servicio.

Luego de más de una hora de juegos, Roberto, cansado, mira el cuerpo desnudo de Juniet, como si fuera una pieza de arte italiana.

Roberto: ¿Qué llevas en el cuello?, ¿es una llave?
Juniet: Es un recuerdo de mi papa.
Roberto: ¿Qué era cerrajero?
Juniet: No seas huevón. Es… bueno…con esta llave lo mantengo siempre dentro de mí.
Roberto: Chucha… esta muerto. Sorry.
Juniet: Mas ó menos.
Roberto: ¿A dónde vas?
Juniet: A traer algo de comer… y algunas cosas mas para seguir jugando.
Roberto: Mmmm yo ya se que quiero comer.
Juniet: Ahorita vengo.

Roberto estaba feliz, tranquilo, lo necesitaba, hace ya meses que no la veía y la no se imaginaba seguir meses mas con revistas y películas. Mientras se limpiaba, recordaba como conoció a juniet, y de lo rápido que habían llegado hasta su habitación.

Todo comenzó cuando el estaba en un bus camino a su universidad, un día común, un carro común y el tráfico común. Mientras leía un libro de epistemología que le había sido requerido para su práctica, se percato que frente a el, se había parado una mujer (ya que el bus estaba lleno, como todo carro en hora punta en Lima), con una mochila y con papeles entre sus brazos, lo que hacia que se tenga que agarra en la baranda del asiento. Parecía una secretaría de algún jefe freelance, con ropa informal, pero con aspectos que daban a entender que tenia algun ofició estresante; Papeles membretados, un blackberry, un teléfono Nokia viejito, de esos que manejan las empresas ya que son “perdibles” y tienen el sistema RPM.

Roberto: Oye, siéntate por favor (se levanta y le da su asiento)
Juniet: Gracias… ¿te llevo tu mochila?
Roberto: A pues, ya… gracias.
Juniet: Detesto viajar en Bus, especialmente cuando tengo que llevar tantos documentos, pero es mas barato cuando tengo que ir bien lejos, como hoy.
Roberto: Si, y especialmente a esta hora….
Juniet: Ni lo digas!!... detesto hacer recados a última hora, ya encontrare otra chamba.
Roberto: ¿En donde trabajas?
Juniet: En una inmobiliaria, pero lo detesto, se supone que estudie Derecho para evitar hacer estas idioteces…
Roberto: jajaja, como muchos…
Juniet: ¿y tu que haces?
Roberto: estudio Filosofía en San Marcos.
Juniet: ahhh… o sea te preparas para huevear (le sonríe)
Roberto: jajaja… si y en grande.

Pasaron los días y los encuentros se volvieron menos casuales y más intencionales. Rápidamente pasaron de ser un par de conocidos sobre ruedas a “buenos amigos”.

Roberto: ¡Que chévere!, esta huevona es de la putamare, es recontra inteligente, centrada, tira como actriz porno y su casa es de la conchasumadre… creo que me gane la tinka. –Mientras pensaba fumando, ligeramente se empezó a masturbar- putamare… que arrecho estoy, podría cacharmela todo el día –la idea de tener que lidiar con una diosa sexual lo excitaba mas aún, y necesitaba cargar municiones. Pero las necesidades fisiológicas son primero, especialmente para alguien con una vejiga tan acelerada como la suya- putamare, me meo, me meo.

Salió corriendo desnudo en busca de un baño, cogiéndose el pene como si este se le fuera a caer a causa del acto de retención. En el pasillo miro a los lados y vio una puerta al final, corrió hacia ella suponiendo que, como en muchas casas, esta era la del baño. Al llegar a la puerta, arremetió esperando que esta se abra de golpe para quedar parado inmediatamente frente al retrete, cosa que no paso. El dolor del golpe contra la puerta no era comparado con la desesperación por orinar, estaba cerrada así que intento con la puerta de al lado, y dio con el baño.

Roberto: ¡ahhhh! Que rico…

Mientras sacudía su miembro, se puso a pensar en las cosas que a Juniet no le gustaría saber de él:

Roberto: Putamare, ¿tu crees que entienda?
Roberto: ¿Qué cosa?
Roberto: ¿Cómo que, que cosa? Tú sabes pues huevón, lo que hacemos.
Roberto: ¿Cuál de todas las cosas que hacemos?
Roberto: (en tono burlón) Estudiar filosofía… Cojudo, me refiero a ESO que tú y yo hacemos a escondidas.
Roberto: Dilo claro maricón… ¿que tienes que esconder de mi?
Roberto: ¡Matar!... mierda ¡matar!, matar mujeres, niños, hombres; buscar nuevas maneras de deshacerme de sus cuerpos, alimentarme mientras aún no huelan a mierda… ¡Ser lo que somos!, ¡Ser lo que hacemos!... maldito enfermo.

Miro su mano y lentamente la puso en su rostro, subió lentamente hasta cogerse el pelo y comenzó a reírse:

Roberto: Tu sabes que esta mal huevón.
Roberto: ¿estuvo mal acaso lo que hiciste con esos sujetos?
Roberto: Bueno, no. Pero tu sabes que eso fue solo una excusa, lo que en verdad querías era jugar. Encontraste la razón perfecta en nuestra visión perfecta sobre la justicia.
Roberto: De vez en cuando esta bien hacer el bien. Es como matar a un cazador furtivo luego de matar un culo de venados. De vez en cuando la finalidad coincide con lo que llamamos “justicia”… tú sabes, crimen y castigo, la resocialización es para lo crédulos. Además, no podemos evitar ser lo que somos, cazadores, y como tales necesitamos cazar para sobrevivir, necesitamos perseguir presas, desarrollas nuevas formas de cazar. Pero no somos los típicos cazadores tampoco, hemos evolucionado, ya no solo lo hacemos para alimentarnos, también lo hacemos porque nos gusta, porque amamos nuestro trabajo, nuestra naturaleza, y en base a eso buscamos nuevas presas, cada vez más… fuera de lo común.

Roberto quito la mano de su rostro y se miro al espejo, en el vio reflejado un rostro (el suyo) de cuyas mejillas se habrían como yagas diferentes orificios en forma de bocas, todas ellas gritando.

Roberto: somos lo que hacemos… somos…
Juniet: ¿Roberto? ¿Donde estás?
Roberto: en el baño, ahí voy.

Salió del baño y caminó por el pasillo hacia la habitación. Juniet estaba en la cama, recostada, comiendo un pedazo de carne cogido de una bandeja en la mesa de noche:

Juniet: Traje algo de comer
Roberto: Bien ahí… justo para recargar las pilas.
Juniet: Es un plato especial.
Roberto: ¿Ah sí?, a ver… (Se mete un pedazo de carne a la boca) mmmm… esta bueno… pero que es lo especial, parece carne frita en una bandeja.
Juniet: Jajaja… tu come y no jodas ¿ya? Y come rápido, quiero que me tires otra vez.

Luego de comer de la bandeja, Roberto se hecho en la cama y comenzó a besar a Juniet, ella le alejo el rostro haciendo que este quedara de rodillas en la cama, y se dio la vuelta, el pedido era explícito, no había necesidad de hacerlo verbal.

Mientras Roberto sodomizaba a Juniet, no pudo evitar imaginar la espalda de Juniet como un mapa de trazos y cortes para un vestido. Se imaginó lo fácil que seria coger el tenedor y clavárselo en la yugular, o mejor aún, ahorcarla mientras aún la penetraba, seria excitante para ambos pensó. Estaba a su merced, era una presa perfecta. Deslizo sus manos suavemente, de su trasero a su espalda, con sus dedos demarcaba suavemente la unión del brazo con el tronco, seguía la línea de la espina dorsal, hasta que no pudo contenerse y termino. Se recostó al lado y solo pensó “mierda, nunca lo había hecho con una presa… que bien se siente, va a ser una lástima”

Juniet: Uff… sabes lo que tocas.
Roberto: Jaa… tienes una bonita espalda.
Juniet: Demasiado bonita ¿no?
Roberto: Lo suficiente como para venirme en ella.
Juniet: Mmmmm… ¿quieres más carne?
Roberto: ¿Me vas a dar de comer cada vez que terminemos de tirar?
Juniet: (se levanta, va hacia la puerta) ¿Vas a intentar matarme cada vez que cojamos y luego te vas a contener por lo arrecho que estas?

Roberto aún no terminaba de limpiarse el glande cuando escucho esa pregunta. Se quedo paralizado.

Juniet: Hubiera sido fácil coger el tenedor, ¿no?, pero hubieras hecho un puto desastre de esta habitación, y eres muy metódico como para hacer huevadas así a la ligera.
Roberto: ¿De que mierda hablas?
Juniet: ¿Vamos, tu crees que las gacelas no saben cuando los leones las acechan? O.. ¿crees que las hienas no saben cuando los leones se acercan?
Roberto: (mira su pene, como no sabiendo a donde mas mirar)… Somos lo que hacemos….(murmura)
Juniet: ¿Quieres más carne?, ven, quizás puedas ayudarme a cocinar un poco, y de paso lo hacemos en la cocina.

Juniet se dirigió a la habitación contigua al baño y espero que Roberto saliera de la habitación. Este salio con el tenedor entre manos.

Juniet: tranquilo. No lo vas a necesitar, créeme que si quisiera, ya habríamos cambiado de roles. Así que cálmate.

Se quitó el collar, y usó la llave para abrir la puerta. La sorpresa de Roberto fue tal, que el tenedor que sostenía como arma se precipitó rápidamente. La posición defensiva de Roberto cambió, ya no era un cazador… era un espectador.

Se acerco lentamente y observó con mas detenimiento el espectáculo a su alrededor. En medio de la habitación se encontraba una persona, sentada en una sillón, su cuello estaba sujetado con cuerdas al respaldar de este. Pero lo que dejó atónito a Roberto fue el hecho de que al tipo le faltaba el brazo derecho y el pie izquierdo.

Juniet: Veras, cuando te dije que esta llave me servia para llevar a mi papa dentro de mi, no lo decía en un sentido metafórico.
Roberto: Ya… veo.
Juniet: El muy conchasumadre pensó que podía seguir cogiéndome solo porque soy su hija… maldito enfermo.

Roberto se acerco al cuerpo, se percato que este aún parpadeaba, puso su dedo en las fosas nasales del sujeto y en cuanto sintió una ligera brisa, retrocedió.

Roberto: Esta vivo… ¿lo sabias?
Juniet: Por supuesto ¿te imaginas comer carne podrida… o refrigerada por semanas? No sabría tan bien.
Roberto: ¿Pero cómo sigue vivo?
Juniet: Hace poco comencé. a parte le doy antibióticos y otras huevadas para reducir la infección hasta que se muera desangrado… o hasta que me aburra. No siente nada además, quedó paralítico luego de un accidente y me llego a la teta seguir cuidando de este bastardo. Así que un día, sentada a su regazo, tomé un puñal y ligeramente se lo fui introduciendo en el pie ¡el muy cabrón no se despertaba! ¡En verdad no sentía nada!. Y a manera de indemnización y para alimentarme mientras conseguía trabajo, ya que este viejo inútil representaba más un gasto que una inversión, decidí sacarle el jugoso provecho. ¿Divertido, no?... es la evolución… nene.

Roberto caminó hacia ella, la miró fijamente a los ojos… se miraron fijamente, como dos pistolas a punto de dispararse, cogió el cuchillo que estaba en la mesa al lado de Juniet y se la puso en la yugular. Luego de pasearla un rato por su hermoso y delgado cuello, la empuño con fuerza y apuñaló al papa de Juniet en el brazo. Dejó el puñal en su nueva funda; con la mano ensangrentada cogió a Juniet por una de sus nalgas y con la otra… cogió la otra nalga.

Roberto: …Somos lo que hacemos… nena.
Bryan Kabsther
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