martes 31 de marzo de 2009

Scream for me Lima! (Reseña del concierto de Iron Maiden en Lima)

Por Bryan Kabsther

Y había llegado el día, Jueves 26 de Marzo del 2009, tras tres largos meses de espera había llegado el día mas esperado, la presentación de la legendaria banda británica “IRON MAIDEN”. Las noticias las buenas nuevas en la mañana, el “ED FORCE ONE” aterrizó en el Jorge Chávez. Lo primero que viene a mi mente al momento de ver a las hordas acampando en las afueras del Estadio Nacional (sentados en sus carpas, tomando ron barato 8 soles) fue mi cita con el dentista: “que se vaya al carajo, tengo que ir a la cola”.
Las coordinación para asistir al mega evento comienza:

9:00 AM
Salí de la cama de un salto, tome mi celular y llame a Fred:
-Oe huevón, ya , ¿Cómo es hoy?-
-Ya mira, las puertas se abren a las 2 de la tarde-
-¿Y a que hora nos encontramos?-
-Voy a habar con la gente para quedar en la hora y te timbro-
-Ok-
Tome la espera con tranquilidad. Me metí en la ducha, comí dos panes, uno con aceituna y uno con jamonada con un vaso de coca cola muy helada de desayuno, y me senté a jugar Diablo II, juego viejo pero nunca aburre cuando de matar el tiempo se trata.
Llego el timbrazo de Fred:
-Ya, ¿a qué hora es?-
-Nos encontramos dentro de cuarenta minutos en la espalda del estadio-
-Chevere, nos vemos ahí.
Tras cumplir con mis necesidades fisiológicas, tome mi celular, mis cigarros, metí mi ticket en mi billetera y salí.

12:00 M
(Comienza el vía crucis).
El taxi entró al estadio por la Vía Expresa, el mar de gente haciendo cola para entrar al Nacional era simplemente impresionante. Caminé hasta la esquina del estadio y llame a Fred:
-Oe, ya llegue-
-Yo también, pero primero me voy a meter a comer algo-
-Ya, te encuentro en la esquina que da para la Vía Expresa-
-Listo, ahí nos vemos dentro de 10 minutos-
Saqué un cigarrillo y me dispuse a esperar. Entre las cabelleras largas, y los polos negros, logre distinguir un tatuaje de los Red Hot Chili Peppers… era Giovanni, el baterista de la desaparecida y efímera banda en la que participaba. Estaba en la misma zona, “2 minutes to midnight”. Luego de conversar un momento fui a encontrarme con la gente de sorbos, colillas y letras, e hicimos la cola de nuestra aún efímera vida.

14:00 PM
El hambre y la sed nos mataba, pero nos entretenía observar la fauna metalera generando mas de un disturbio. Los camarógrafos y reporteros de los canales locales provocaban más de un símbolo de euforia.

Algún momento entre las 16:00 y las 17:00
Entre el desorden de camisetas negras se escuchan vitoreadas, las puertas del Nacional se abren. Evitando que los colones hagan lo que saben hacer, avanzamos hasta la puerta que da a la vía expresa luego de figurarnos como camuflar las camaras (y los cigarros).

18:00 PM
(el pan mas caro del mundo)
El hambre me terminaba de matar, en ese momento sabía que la pasión por ver a Maiden era grande… pero que biológicamente no iba a soportarlo, así que decidí gastar, no importaba el precio, sabia que estaría caro.
-Seño… ¿a cuanto el de pollo?
-Siete soles nomás-
-¿QUEEEEEE?
Las expresiones de sorpresa no se hicieron esperar ante la súbita injusticia de vender un sanguche de pollo que en la calle te cuesta un sol o dos como máximo a tal exagerado precio.
-¿y de que ave es ah?... ¿de avestruz?…
-¿de pterodáctilo?-
Pero al final el hambre, me hizo usar la lógica, esa lógica que mas adelante me hizo percatarme que sin ese sanguche de chorizo, luego de la primera canción iba a salir en camilla del estadio.

19:00 PM
(¡Metal Peruano, CARAJO!)
La panza de burro limeña se volvió negra, como el escenario y entre la oscuridad se deja ver una figura humana súbitamente pasando por el medio del escenario y levantando las manos. Había llegado el momento de que suceda una masacre. Las luces se prenden y la banda peruana M.A.S.A.C.R.E. con su vocalista sacan del tedio de la espera a todo el Nacional. No pude evitar mover la cabeza con sus canciones, eran demasiado buenos, aunque Fred y Hector, recordando sus buenas etapas de adolescencia, insisten que no era lo mismo sin Omar Pizarro, el anterior vocalista.
-Ese weon se levanta todo el estadio- afirman. Tendré que escucharlo o ver algunos videos en vivo.
Terminada la presentación de M.A.S.A.C.R.E., que lo único que dejo fue aplausos del público, la pregunta entre todos era… ¿Cuánto falta para las 9:00?

20:00 PM
(La hijita de Papa)
Y había llegado el momento de escuchar a Lauren Harris, la hija del legendario bajista de la dama de hierro, Steve Harris. Salen los músicos, un gringo sin polo con una guitarra de ensueño, que hacia solos de guitarra que yo hago solo cuando estoy drogado. Un bajo demasiado hermoso, inalcanzable para nuestros míseros ochocientos soles mensuales. Esta banda promete, esta banda se ve demasiado buena, y sale la prole de Harris, encuerada, con un bvd negro, ella es rockera… toma el micrófono y… nos demuestra que la calidad no se hereda, que el emblema de leyenda del metal no es transferible como la propiedad.
No importa que papi sea un dios perteneciente a los mejores exponentes del heavy metal hoy por hoy, no importa que papi te haga codearte con músicos A1, no importa que papi te permita tocar con el en estadios reventando de gente. Si no eres buena, pues no eres buena, y a Lauren Harris le falta mucho para ganarse el respeto de la gente mas alla del apellido que lleva consigo. Fácil lo que debería hacer es dejar el proyecto de solista bajo su nombre y su reconocidísimo apellido, abrirse por si misma, en una banda y aprender en el camino.
Terminada la presentación de la Harris, nuestra alegría se hacia cada vez mas apabullante, solo faltaba media hora para Maiden. Cuando cayó la gigantografía de Lauren Harris no se puedo evitar escuchar un aplauso por parte del estadio entero… la voz del pueblo es la voz de Dios.

21:00 PM.
(El momento de La Bestia)
Se apagan las luces, y se escucha una guitarra sin efectos tocando unas notas conocidas, el estadio retumba… las notas siguen… era la música de espera que seguía sonando… el estadio se relaja.
Terminado ese tema, se prenden las pantallas laterales del escenario y muestran un video de la gira de Maiden, y de todo el fenómeno que causa en cada país que pisa. La dama de hierro ya no era una simple banda metalero, de pelucones que hacen bulla con quintas repetitivas y solos estrepitosos (tampoco tenían un vocalista que solo se dedicara a desgarrarse las cuerdas vocales, tenían a un verdadero vocalista que a la casi senil edad que ostenta tenia el poder de seguir cantando los temas mas emblemáticos y mover masas con solo elevar sus manos).
Se apagan las pantallas y suena el motor de un avión antiguo. Se prenden las pantallas de nuevo y se escucha un discurso conocido bajo la voz de Winston Churchill. La euforia es inevitable (y la canción que se viene también), todo termina con un “We shall never surrender”.
Las guitarras en un escenario oscuro dan inicio a Aces High, lo único visible es la batería de Nicko Mc Brain. La incomodidad de tener a un pelucón delante mío cuya cabeza apestaba a muca muerta no era obstáculo para avanzar empujándolo; de pronto la canción revienta, se prenden las luces, Dickinson sale a escena y el Estadio Nacional se vuelve el epicentro de un sismo llamado Iron Maiden. Era imposible escuchar a Dickinson cantar, no por una mala calidad del sonido, sino porque el estadio entero cantaba la canción. Pensé que era el único huevón que decía esto, pero tras ver los videos en youtube, me di cuenta de que en realidad eso había pasado.
Luego de un par de canciones, Bruce observa al Estadio Nacional y se deja abrumar por la ovación de este: “OEEE, OEEE, OEEE, OEEE, MAIDEN, MAIDEN”. Se sienta frente al público que sigue vitoreándolo y uno no podía evitar ovacionarlo, ni emocionarse al tenerlo a tan pocos metros de distancia. Luego de un efímero discurso de bienvenida en el que explica que no iban a poder haber fuegos artificiales como había sido prometido debido a ciertos problemas técnicos… pero a quien carajo le interesaba los fuegos ratifícales, yo quería seguir escuchando a Maiden, y como bien dijo Dickinson, quien necesita de fuegos artificiales con 30,000 (aún no sabia que eran 40,000) almas ardiendo en el estadio.
Siguió con Powerslave, 2 minutes to midnight, Wasted Years, The Troper, Children of the Dammed (tema no muy tocado en sus presentaciones en vivo), Run to the Hills, Fear of the Dark, Hallowed be thy name, Iron Maiden, y así muchos temas mas. Para cada tema el escenario y Dickinson hacían algo diferente. Para The Trooper, salio el Eddie soldado en la gigantografía, y un Bruce con un traje de soldado cargando una bandera de Inglaterra. Para Powerslave, el escenario se convirtió en el interior de un templo egipcio y Bruce se puso una máscara (no muy egipcia al parecer… pero que carajos, era Dickinson, si el quería podía salir con una llama en la Muralla China y el estadio se iba a remecer de todas maneras).
Pero el momento de ebullición llego (para mí) cuando la batería marco el tiempo y sonaron las notas de Hallowed be thy name. El público empezó a corear el punteo inicial, y yo no pude evitar reírme al imaginarlo a Fred (en algún lado del estadio, ya que para ese entonces los miembros de Sorbos y compañía, se habían separado, cada uno bailaba con su pañuelo) gritando la única letra que se sabía como el padre nuestro los católicos.
Casi al final, un Eddie robótico de siete metros se abrió camino hacia el medio de escenario. Tras compartir las guitarras a punta de puños, y divertir al público con ademanes onanistas, este dio marcha atrás y le dejo el escenario a la verdadera bestia.
Después de una falsa despedida, con la que regresaron para tocar The number of the Beast, un Bruce Dickinson mas que extasiado se despide, deseando un regreso a casa seguro y un pronto regreso en el que esta vez, habrá grabación incluida: “YOU WILL BE THE STAR, LIMA”.

23:00 PM.
Esta vez Maiden no volvió a salir, salió el equipo técnico a llevarse todo y yo regrese de mi lugar a buscar a mi grupo. Las llamadas no entraban, parecía Lima luego del sismo (el que trágicamente se llevo a pisco consigo), pero entre el tumulto de gente buscando su salida encontré a un grupo de rostros conocidos, sentados a lado de la torre de sonido. Luego de las fotos, tomamos nuestro camino hacia el restaurante mas cercano. Necesitábamos comida, agua, y yo sentarme un momento, aún no podía creer que había estado el centro del Estadio Nacional, saltando entre un mar de gente, y ronco de gritar frente a Iron Maiden.

Al siguiente día.
La noticias daban los reportes de un Impacto llamado Iron Maiden que remeció El Nacional y que hizo gritar a 40, 000 personas. No era lo mismo verlo en televisión, me emocionaba saber que yo estuve ahí. Mi madre no podía creer la cantidad de gente que había en la cancha del estadio, y menos aún que su retoño hubiera estado en medio de esa caos, de esa batahola.
En el trabajo, Pablo “el argentino”, me relataba su periplo hasta el concierto, y me hacia pensar en todas las historias que la presentación de Maiden puede haber desencadenado.
Hasta el 2011 pues, Año en el que al parecer volveremos a tenerlos en suelo peruano, por mientras no puedo dejar de cantar durante la chamba “RUN, LIVE TO FLY, FLY TO LIVE, DO OR DIE, WON’T YOU RUN, LIIIVE TO FLYYYY, FLYYYYY TO LIIIIVE, ACES HIGH”.