Por Fred Borbor
Recostada su cabeza sobre la dura roca,
piensa el héroe de mil batallas
en su historia y en como será contada.
Se imagina alabado, loado, ensalzado
e incluso por sus victimas llorado.
“Quizá hasta un monumento me sea hecho”,
piensa el héroe de mil batallas
recostada su cabeza sobre la dura roca.
Mientras espera el certero golpe
piensa que ha vivido bien
y que ha servido su paso por el mundo.
Así,
avizora grades parajes en el horizonte:
parajes que visitar
parajes que explorar
parajes que explotar
El héroe de mil batallas esboza una sonrisa
pues sabe que la gente lo mira y lo admira.
Oserva sus celulares elevados
y sus cámaras listas para disparar sus flashes,
y sonríe con gusto
porque sabe que eso no le gusta a esa gente.
Sabe también que esa gente lo odia
a la vez que -esa misma gente- lo ama,
y esa gente se molesta cuando él sonríe con gusto.
Talvez el certero golpe
se esté demorando un poco
porque sabe que de esta actuación depende su futuro
y no quiere cometer errores
por lo que espera sea un certero golpe.
Le han dicho que olvide eso de ser "certero",
que solo recuerde causar el mayor daño posible
porque nadie quiere más héroes de mil batallas
y hay que mandar un mensaje.
Pero el certero golpe
sabe que de esta actuación depende su futuro
y solo quiere cumplir su trabajo.
Las armaduras y demás accesorios
del héroe de mil batallas
han sido recogidas y exhibidas a la multitud
para ser escupidas.
Son armaduras negras plateadas
que, a pesar de todo el lodo propinado,
aún brillan con vehemencia,
haciendo que la sonrisa de su dueño
sea aún más vehemente
-se siente muy orgulloso el héroe de mil batallas-
mientras espera el certero golpe
y mientras observa a la enojada multitud
que le toma fotos y graba el momento
para colgarlo luego al youtube y al facebook.
A lo lejos
observan la escena los que vencieron
al héroe de mil batallas.
Ríen y celebran victoriosos
porque saben que han dado un gran paso
y saben que hacen una buena obra
al librar a la humanidad de un escoria
como el héroe de mil batallas.
Ellos brindan con gusto,
con orgullo y con placer
pues suponen que el héroe de mil batallas
rogará por su absolución.
Sin embargo él sólo sonríe con más gusto
y eso les molesta un poco.
“Quizá hasta un monumento nos sea hecho”,
piensan los que vencieron al héroe de mil batallas
mientras observan la escena.
Al estar recostada su cabeza sobre la dura roca,
el héroe de mil batallas piensa también
en aquel tiempo
cuando recostaba su cabeza sobre una suave almohada.
Lo añora.
Quiere que ese tiempo regrese.
“Como quisiera que estés aquí”
murmura para si mismo
mientras con melancolía
recuerda aquella montaña, aquel pequeño pueblo
y a su preciosa reina.
Quiere volver a hacer el amor con ella todas las noches
hasta terminar exhaustos
y quedarse profundamente dormidos
enredados en un abrazo
como un solo cuerpo.
Quiere volver a ver con ella
los copos de nieve y los atardeceres de invierno.
Quiere volver a sentir sus manos tocando su cuerpo
y su cuerpo entregándose en sus manos...
Por un momento,
deja de sonreír con gusto el héroe de mil batallas.
Ya se anuncia el gran evento:
“¡El héroe de mil batallas se irá para siempre!”
La excitación de la masa esta en su punto máximo.
Los vencedores, ebrios ya de tanto brindar con gusto
vomitan su alegría.
Los celulares se empinan mucho más.
El certero golpe está por caer.
El héroe de mil batallas sale de su ensimismamiento,
observa otra vez a la multitud,
escucha sus gritos,
siente su furia
y vuelve a sonreír con gusto.
Recostada su cabeza sobre la dura roca,
piensa el héroe de mil batallas
en su historia y en como será contada.
Se imagina alabado, loado, ensalzado
e incluso por sus victimas llorado.
“Quizá hasta un monumento me sea hecho”,
piensa el héroe de mil batallas
recostada su cabeza sobre la dura roca.
Mientras espera el certero golpe
piensa que ha vivido bien
y que ha servido su paso por el mundo.
Así,
avizora grades parajes en el horizonte:
parajes que visitar
parajes que explorar
parajes que explotar
El héroe de mil batallas esboza una sonrisa
pues sabe que la gente lo mira y lo admira.
Oserva sus celulares elevados
y sus cámaras listas para disparar sus flashes,
y sonríe con gusto
porque sabe que eso no le gusta a esa gente.
Sabe también que esa gente lo odia
a la vez que -esa misma gente- lo ama,
y esa gente se molesta cuando él sonríe con gusto.
Talvez el certero golpe
se esté demorando un poco
porque sabe que de esta actuación depende su futuro
y no quiere cometer errores
por lo que espera sea un certero golpe.
Le han dicho que olvide eso de ser "certero",
que solo recuerde causar el mayor daño posible
porque nadie quiere más héroes de mil batallas
y hay que mandar un mensaje.
Pero el certero golpe
sabe que de esta actuación depende su futuro
y solo quiere cumplir su trabajo.
Las armaduras y demás accesorios
del héroe de mil batallas
han sido recogidas y exhibidas a la multitud
para ser escupidas.
Son armaduras negras plateadas
que, a pesar de todo el lodo propinado,
aún brillan con vehemencia,
haciendo que la sonrisa de su dueño
sea aún más vehemente
-se siente muy orgulloso el héroe de mil batallas-
mientras espera el certero golpe
y mientras observa a la enojada multitud
que le toma fotos y graba el momento
para colgarlo luego al youtube y al facebook.
A lo lejos
observan la escena los que vencieron
al héroe de mil batallas.
Ríen y celebran victoriosos
porque saben que han dado un gran paso
y saben que hacen una buena obra
al librar a la humanidad de un escoria
como el héroe de mil batallas.
Ellos brindan con gusto,
con orgullo y con placer
pues suponen que el héroe de mil batallas
rogará por su absolución.
Sin embargo él sólo sonríe con más gusto
y eso les molesta un poco.
“Quizá hasta un monumento nos sea hecho”,
piensan los que vencieron al héroe de mil batallas
mientras observan la escena.
Al estar recostada su cabeza sobre la dura roca,
el héroe de mil batallas piensa también
en aquel tiempo
cuando recostaba su cabeza sobre una suave almohada.
Lo añora.
Quiere que ese tiempo regrese.
“Como quisiera que estés aquí”
murmura para si mismo
mientras con melancolía
recuerda aquella montaña, aquel pequeño pueblo
y a su preciosa reina.
Quiere volver a hacer el amor con ella todas las noches
hasta terminar exhaustos
y quedarse profundamente dormidos
enredados en un abrazo
como un solo cuerpo.
Quiere volver a ver con ella
los copos de nieve y los atardeceres de invierno.
Quiere volver a sentir sus manos tocando su cuerpo
y su cuerpo entregándose en sus manos...
Por un momento,
deja de sonreír con gusto el héroe de mil batallas.
Ya se anuncia el gran evento:
“¡El héroe de mil batallas se irá para siempre!”
La excitación de la masa esta en su punto máximo.
Los vencedores, ebrios ya de tanto brindar con gusto
vomitan su alegría.
Los celulares se empinan mucho más.
El certero golpe está por caer.
El héroe de mil batallas sale de su ensimismamiento,
observa otra vez a la multitud,
escucha sus gritos,
siente su furia
y vuelve a sonreír con gusto.
Entonces
el clamor es unísono:
"¡Muerte al héroe de mil batallas!"
Y todos reclaman celeridad,
y todos escupen su enojo.
El héroe de mil batallas vuelve a sonreír con gusto
y hace que todo se acelere
“¡Sin piedad!”, es la consigna.
Y el golpe es certero.
Finalmente,
el héroe de mil batallas siente el dolor
reservado sólo para él
y su sangre cae sobre el rostro de un infante.
A lo lejos su preciosa reina lo espera.
Y todos reclaman celeridad,
y todos escupen su enojo.
El héroe de mil batallas vuelve a sonreír con gusto
y hace que todo se acelere
“¡Sin piedad!”, es la consigna.
Y el golpe es certero.
Finalmente,
el héroe de mil batallas siente el dolor
reservado sólo para él
y su sangre cae sobre el rostro de un infante.
A lo lejos su preciosa reina lo espera.






2 comentarios:
pala mierda q tal pastrulada borbor
hey borbor deja de escribir stas pasucheadas y mandate con la 5ta parte pe....... esta espera me desespera siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
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